Las acusaciones de tarjetas amarillas de la FA se derrumban tras 12 semanas de juicio, y surge una conexión con los deportes electrónicos en el testimonio
El caso disciplinario de la Asociación Inglesa de Fútbol (FA) contra el centrocampista del West Ham Lucas Paquetá dio un giro inesperado cuando se presentaron como prueba mensajes de un chat grupal de juegos con temática de Counter-Strike. El internacional brasileño se enfrentaba a acusaciones de haber recibido deliberadamente tarjetas amarillas en cuatro partidos de la Premier League para beneficiar a los mercados de apuestas, pero ahora ha sido absuelto de cualquier delito.
Las acusaciones sobre las tarjetas amarillas se desmoronan
Paquetá fue investigado después de que la FA afirmara que 253 personas apostaron a que recibiría una tarjeta, lo que les reportó unas ganancias de aproximadamente 167 000 libras esterlinas. El juicio duró 12 semanas y conllevaba la amenaza de una suspensión de por vida del fútbol, pero una comisión reguladora independiente consideró que el caso de la FA no era convincente.
El organismo rector se basó en gran medida en modelos estadísticos, que la comisión calificó posteriormente de débiles, junto con mensajes de texto recuperados del teléfono de Paquetá. El exentrenador del West Ham David Moyes también defendió el estilo de juego agresivo del centrocampista, argumentando que no era de extrañar que recibiera tarjetas amarillas con frecuencia.
The FA will NOT appeal against the decision to clear Lucas Paqueta of four spot-fixing charges.
— BBC Sport (@BBCSport) September 3, 2025
An independent regulatory commission hearing, which took place following an FA investigation, found four charges to be "not proven". pic.twitter.com/j7mqNdHtbA
El chat de Counter-Strike en el centro de la atención
Entre las pruebas clave de la FA se encontraban los mensajes de un grupo de WhatsApp en el que Paquetá y sus amigos organizaban partidas de Counter-Strike. En un mensaje, un amigo guardado en los contactos como «Lucas Paquetá Gaming» predijo en tono de broma que Paquetá recibiría otra tarjeta para que lo suspendieran del fútbol, lo que le daría más tiempo para jugar al CS con sus amigos.
La sugerencia despertó sospechas, pero la Comisión se puso del lado del equipo legal de Paquetá y dictaminó que el intercambio era una broma inocente, no una prueba de amaño de partidos.
Los vínculos con los apostantes siguen siendo escasos
Solo cinco de los 253 apostantes demostraron tener vínculos reales con Paquetá. Uno apostó 115 libras esterlinas por las tarjetas en los cuatro partidos en cuestión, pero también se descubrió que recientemente había apostado 1000 libras esterlinas en mercados de apuestas no relacionados. La Comisión concluyó que no había ningún patrón que demostrara la colusión entre el futbolista y los apostantes.
Futbolistas y famosos que juegan a Counter-Strike
Las revelaciones también han puesto de relieve la fuerte intersección entre los deportes electrónicos y los deportes profesionales y el entretenimiento:
- Neymar, compañero de Paquetá en la selección brasileña, es un apasionado de Counter-Strike y se ha asociado con la organización brasileña FURIA.
- Oleksandr Zinchenko, nuevo fichaje del Nottingham Forest, no solo juega a CS2, sino que también es propietario de la organización de deportes electrónicos Passion UA.
- Henry Cavill, conocido por sus papeles en The Witcher y Superman, ha acumulado más de 2600 horas en CS2.
- La estrella del tenis y semifinalista de Wimbledon Taylor Fritz también es famoso por sus habilidades en League of Legends.
Los deportes electrónicos, el fútbol y el futuro
Aunque Paquetá ha evitado el castigo y ha vuelto al fútbol sin sanciones, el juicio ha puesto de manifiesto la creciente intersección entre los deportes tradicionales y las comunidades de jugadores. Lo que comenzó como una broma inocente sobre los videojuegos casi arruina la carrera de un centrocampista de la Premier League y ha demostrado cómo la cultura de los deportes electrónicos puede surgir de forma inesperada en disputas legales muy alejadas del ámbito digital.
